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Carolina Donoso Alarcón: “Buscamos realizar actividades significativas para que se aprenda sobre la historia de Porvenir”

Con un importante proyecto de rescate patrimonial, la educadora de párvulos del Jardín Infantil “Papelucho” mantiene las tradiciones de la isla.

Porvenir no sólo es una de las localidades más extremas del país. Además, sus habitantes tienen un fuerte lazo con su historia y un compromiso único por mantener el legado de sus antepasados.

La ciudad es la capital de la provincia de Tierra del Fuego, en la región de Magallanes y Antártica Chilena, un sector aislado y generalmente golpeado por las duras condiciones climáticas. En este escenario se emplaza el Jardín Infantil “Papelucho”, un establecimiento que durante 40 años se ha transformado en un referente de educación parvularia para los cerca de cinco mil habitantes de la zona.

Encabezado por la directora Luz María Arrizaga, por décadas la unidad educativa se ha destacado por enseñar y difundir, desde la primera infancia, el valor de nacer en esta región.

Y un pilar fundamental en este trabajo ha sido la educadora Carolina Donoso Alarcón, quien hace 22 años vive en la ciudad y ha dedicado su carrera profesional a relevar las experiencias educativas con sentido de pertenencia en el jardín infantil “Papelucho” que, entre otras cosas, cuenta con sello antropológico cultural.

“El aislamiento hace querer más la tierra, las raíces, los antepasados. Un niño fueguino no es igual a uno del continente, disfruta de otras distracciones, tiene otra mentalidad. No tiene acceso fácil a un cine, a un gran centro comercial, vive la naturaleza, comparte más con sus vecinos, con su propia familia. Esta es la base de la política de trabajo del jardín”, asegura Carolina.

Elemental en la cultura fueguina es el pueblo originario de los Selknam u Onas; cultura que también se ha vuelto imprescindible en el día a día del “Papelucho” a través de la interacción con diversos elementos del pueblo originario.Y son precisamente las familias de los párvulos quienes tienen un rol protagónico y esencial en las experiencias impulsadas por Carolina y toda la unidad educativa.

“Yo estoy a cargo de talleres de planificación con los padres y apoderados. A la luz de las nuevas bases curriculares diseñamos actividades integrales, un clima afectivo en el que las niñas y niños aprenden a través de la exploración. Realizamos acciones significativas en las que las familias se enriquecen y aprendan sobre la historia, ya que ellos son los primeros educadores de sus hijos”, agrega Carolina.

Elemental en la cultura fueguina es el pueblo originario de los Selknam u Onas; cultura que también se ha vuelto imprescindible en el día a día del “Papelucho” a través de la interacción con diversos elementos del pueblo originario.

Un ejemplo de ello lo describe emocionada la educadora: “Tenemos un cuaderno viajero y un amigo o espíritu Selknam (Tanu y Kotaix), elementos que se van con los niños durante todo el fin de semana. Este amigo es un peluche pequeño que los acompaña a sus hogares y el objetivo es que con sus familias plasmen todas sus aventuras en este cuaderno viajero que les entregamos”.

Los 104 niños y niñas que actualmente asisten al establecimiento, así como las generaciones pasadas, han tenido la oportunidad de vivir en sus aulas experiencias enriquecedoras que los invitan a valorar y conocer sus tradiciones.

Un trabajo que ha sido reconocido a nivel regional y nacional, manteniendo alianzas estratégicas con museos, entidades y la Universidad de Magallanes. Una tarea que es posible gracias a educadoras como Carolina, quien día a día se dedica a reforzar, desde la primera infancia, la importancia de reconocer la historia ancestral de Tierra del Fuego.

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