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María Verónica Bahamondes Gallinato: “Con los ambientes de juego-aprendizaje logramos que niñas y niños sean felices”

Más de 30 años en la JUNJI, actualmente es la encargada del Jardín Infantil "Pulgarcito" de Linares.

María Verónica lo tiene claro: “Me gusta promover prácticas innovadoras y novedosas, de respeto hacia las niñas y niños”. Y es que, comenta, ese fue siempre el objetivo desde que inició su travesía por la JUNJI en el ya desaparecido Jardín Infantil “Caperucita Roja”.

Con 21 años realizó un reemplazo que debía durar tres meses, pero que se convirtió en la puerta de entrada para sus –hasta ahora- más de 30 años en la institución y que la han llevado a desempeñarse como educadora pedagógica en las unidades educativas “Gabriela Mistral”, en San Javier; “Los Muñequitos”, en Cauquenes; y “Las Rosas” y “Pulgarcito” de Linares, establecimiento donde finalmente asumió el rol de encargada.

Todas estas experiencias la nutrieron de múltiples aprendizajes, motivaciones e innovaciones que con el paso del tiempo ha buscado perfeccionar. Ejemplo de ello, es la destacada práctica pedagógica “Ambientes de juego-aprendizaje”, metodología basada en el desarrollo del protagonismo de los párvulos potenciando así los aprendizajes colaborativos, libres y espontáneos.

María Verónica lo tiene claro: “Me gusta promover prácticas innovadoras y novedosas, de respeto hacia las niñas y niños”. Y es que, comenta, ese fue siempre el objetivo desde que inició su travesía por la JUNJI en el ya desaparecido Jardín Infantil “Caperucita Roja”.

Yo juego ¡Yo elijo!

Desde 1983, cuando María Verónica trabajaba en el jardín “Muñequitos” de Cauquenes, su ciudad natal, ya desarrollaba los entonces llamados “juegos de rincones”. Veinte años después, tras cursar una importante licenciatura en educación, experimentar una pasantía en Arica e Iquique, empaparse de la cultura española durante tres meses de beca y ejercer como supervisora regional durante un año, Verónica se perfeccionó en esta temática y decidió implementar nuevamente los ambientes de aprendizaje.

Sin embargo, el comienzo no fue fácil: “Hubo un momento en que lo quise replicar pero no había quórum. Nos costó mucho, porque no se entendía cómo los niños y niñas podían jugar solos. Estábamos acostumbradas a tener a los párvulos sentaditos en un círculo y trabajando en una mesa”.

Pero los nuevos lineamientos institucionales, que relevaban el juego y la creatividad, fueron el impulso que esta idea necesitaba para concretarse. “Antiguamente se decía ‘los niños solo van a jugar al jardín’, casi como una ofensa, mientras que hoy es un orgullo que los niños y niñas jueguen, siendo ellos los protagonistas y no los adultos”.

Esta vez, los ambientes de juego-aprendizaje llegaron para quedarse, con puertas abiertas y diversos espacios para responder a todos los intereses y necesidades de los párvulos: ambiente de las matemáticas, de la emocionalidad, del arte, de la expresión, de la construcción, de la ciencia, de la música y del hogar.

“Con esta práctica educativa logramos que las niñas y niños vengan a disfrutar y sean felices, que es lo único que quiero. Ellos disfrutan, gozan, comparten y no se observan conductas agresivas. Me gusta promover prácticas innovadoras, de respeto hacia los niños y niñas. Creo que con esto hemos logrado algo positivo”, finaliza Verónica.

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