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  • Álvarez 646, piso 3, Viña del Mar
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La convivencia respetuosa es uno de los principales pilares del trabajo pedagógico en el establecimiento de Miraflores Alto.

Viña del Mar, (@JUNJI_Valparaíso). El juego es una práctica habitual en el Jardín Infantil “Pinocho”. En sus aulas y patios, niños y niñas comparten no sólo divertidas actividades, sino que también parte de sus raíces y cultura. Esto último, porque “Pinocho” es un recinto educativo donde se concentra un número importante de párvulos migrantes.

Hijos e hijas de familias haitianas, venezolanas, colombianas, peruanas y de República Dominicana forman parte de este jardín infantil que prefiere hablar de convivencia más que de inclusión, y que ha hecho de la interculturalidad un proceso emblemático que ha contribuido a enriquecer las prácticas pedagógicas en el aula.

“La llegada de familias extrajeras es una realidad palpable en nuestro jardín infantil. Acá conviven niñas y niños provenientes de muchos países; familias a las que hemos acogido y a quienes agradecemos su presencia, porque nos han llevado a fortalecer nuestro trabajo incorporando una mirada más amplia, integradora y que sin duda enriquece el aprendizaje de todas y todos”, sostiene Carolina Barrera, directora y educadora del recinto educativo.

La directora, además, señala que el idioma tampoco ha sido una limitante para el trabajo efectivo y exitoso con los párvulos extranjeros y sus familias, ya que los equipos educativos han desarrollado diversas estrategias -desde el uso de diccionarios específicos hasta mini capacitaciones- para comunicarse con las madres, padres o adultos significativos.

“La comunidad completa trabajó en la elaboración de un lindo mural que representa lo que somos y el trabajo que hoy estamos realizando como un jardín infantil abierto a recibir a todos los niños y niñas del mundo, que tienen derecho a recibir una educación de calidad e igualitaria”, puntualiza.

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